Lo que el tribunal tiene y lo que el tribunal tenía contra Otegi (+) Salzillo, testigo de un siglo

Sobre la burocracia nazi

Marzo 23rd, 2007 04:46pm J. Sullivan

Los lectores que lo son desde hace tiempo saben que en paralelo a mis lecturas habituales arrastro desde hace bastantes meses un libro de memorias de un nazi conocido por ser “el arquitecto de Hitler” y posterior Ministro de Armamento, Albert Speer. Comencé el libro con cierta ilusión, como lo hago con todos, pero ahora que ando por la época en que Speer ya es ministro y está a punto de caer el ejército nazi en Stalingrado, hago balance y creo que había puesto más expectativas de las debidas en la obra, que tiene algunos pasajes realmente aburridos.

Aún así traeré al blog dos textos de las memorias del arquitecto alemán, uno hoy y otro mañana, que son consecutivos aunque pertenecen a capítulos aparte (uno es el final del XV, otro el comienzo del XVI). El primero, el de hoy, trata sobre la burocracia. Speer cuenta cómo siendo Ministro andaba preocupado por la agilidad y eficacia de los procesos industriales afectados por su cargo; tiene su cosa el leer a Speer (un nazi) arremetiendo contra la burocracia excesiva del Reich:

[...] Siempre he contado el exceso de burocracia entre las causas de este retroceso y lo combatí en vano**. Por ejemplo, en la Dirección General de Armamentos había diez veces más personal que durante la Primera Guerra Mundial. Desde 1942 hasta fines de 1944 insistí, en mis discursos y cartas, en que se simplificara la Administración. Tras llevar un tiempo luchando contra la típica burocracia alemana, potenciada por el sistema autoritario, mi crítica a la tutela estatal de la economía de guerra fue adquiriendo el carácter de un dogma político que me permitía explicarlo todo: en la mañana del 20 de julio, unas horas antes del atentado, escribí a Hitler una carta en la que le decía que los rusos y los americanos obtenían buenos rendimientos con una organización sencilla, en tanto que nosotros, debido a lo anticuado de nuestro método, no conseguíamos alcanzar resultados comparables. Esta guerra enfrentaba también dos sistemas: era la “lucha de nuestro sistema organizativo, excesivamente meticuloso, contra la improvisación de la parte contraria”. Si no modificábamos nuestro sistema, ligado a la tradición y poco ágil, la posteridad constataría que habíamos perdido la batalla.

** NOTA al pie: Las dificultades que la burocracia, autárquica y altamente desarrollada, introducía en nuestra economía de guerra pueden ilustrarse con el curioso ejemplo que sigue, que relaté detalladamente en mi discurso del 28 de abril de 1942:

“El 11 de febrero de 1942, una fábrica de armamento de Oldenburg pidió un kilo de alcohol a una empresa de Leipzig, que le exigió un formulario de compra del Departamento de Monopolios del Reich. La fábrica de Oldenburg se dirigió a este departamento, que la remitió a la Sección Económica competente para que le extendiera un documento que certificara la urgencia del pedido. Esta encargó el asunto a su delegación de Hannover, que exigió y obtuvo una declaración jurada de que el alcohol se emplearía sólo para fines técnicos. El 19 de marzo, es decir, más de cinco semanas después, la oficina de Hannover comunicó que la solicitud había sido devuelta a la Sección Económica de Berlín; el 26 de marzo, la fábrica recibió un escrito de la Sección Económica en el que se le indicaba que el pedido había sido aprobado y remitido al Departamento de Monopolios del Reich, aunque al mismo tiempo se le comunicaba que carecía de objeto dirigirse a aquella sección para tales asuntos, ya que no tenía asignado ningún cupo de alcohol, por lo que en el futuro debería dirigir sus peticiones al Departamento de Monopolios… Que era precisamente lo que la empresa había hecho al principio. El 30 de marzo se cursó una nueva solicitud al Departamento de Monopolios del Reich, que doce días más tarde respondió diciendo que en primer lugar debía ser informado de la cantidad de alcohol que se consumía al mes, pero que, a pesar de ello, concedía generosamente a la fábrica de Oldenburg el kilo de alcohol en cuestión. A las ocho semanas de haber empezado a pedir alcohol, un empleado fue a recogerlo a la empresa de distribución pertinente, donde le dijeron que tenía que presentar un certificado de la Unidad de Alimentación del Reich, un organismo agrícola cuya delegación local manifestó con firmeza que sólo podía autorizar la distribución de alcohol para beber, no para usos técnicos o industriales. El 18 de abril la fábrica aún no tenía el kilo de alcohol que había solicitado el 11 de febrero, a pesar de que lo necesitaba urgentemente”.

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5 comentarios ¡Escribe el tuyo!

  • 1. AYN RANDiano  |  Marzo 23rd, 2007 at 8:13 pm

    “Departamento de Monopolios del Reich”… así acabó todo aquel invento: Ahogado en su propia burocracia.

    De 1933 a 1939 Alemania acumuló un déficit público de un 40% del PIB. Gastaban lo que no tenían, de ahí la “prosperidad” Keynesiana de los años 1930. Como los españoles de ahora pidiendo créditos para comprar un coche, sin ir más lejos.

    Albert Speer logró prolongar la guerra un par de años, ya que pusó en funcionamiento unas reservas productivas que la burocracia jamás hubiese usado sin el acicate de Speer, un tipo independiente y con plenos poderes, ya que le caía muy bien al Führer.

    SPOILER WARNING:

    Ya verás cuando llegues a la parte en la que Speer tienen los santos huevos de decirle el Führer a la cara que ha desobedecido sus órdenes de hacer Tierra Quemada con la industria alemana que iba a caer en manos aliadas.

    FIN DEL SPOILER WARNING.

    Te aconsejo también “AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN CIENTÍFICO SOVIÉTICO”, donde te enterarás de el pésimo funcionamiento de “el otro” sistema (que en el fondo es el mismo que el relatado por Speer).

    Gracias por el trabajo de teclear el párrafo de Speer.

  • 2. Kasulibes  |  Marzo 23rd, 2007 at 8:32 pm

    Sí, la verdad es que es difícil encontrar aparatos estatales que superen a los monstruos creados por nazis y soviéticos. El libro va como una montaña rusa, igual me engancha que me aburre, espero con impaciencia esa parte que dices a ver qué cuenta Speer.

    Para mañana tengo reservado otro texto, breve, no sobre el mismo tema, bueno, al menos directamente. Si introduces Speer en el buscador de arriba a la derecha, encontrarás algún que otro post con textos del libro, unos cuatro o cinco calculo yo que habrá.

    Gracias a ti, lo mejor de la bitácora son sus comentarios.

  • 3. Ramon  |  Marzo 24th, 2007 at 10:01 pm

    Ha elegido usted, interesadamente, me atrevo a suponer, un parrafo de las memorias de Speer en las que este se queja de la excesiva burocracia del regimen. Eso le permite a usted asociar la burocracia con el regimen nazi, y a la inversa, que todo burocrata es un nazi en potencia … o en acto. Como ya he leido columnas parecidas tratando de llamar nazi a la seguridad social solo porque en la Alemania nazi habia seguridad social, pues no puedo dejar de responder a su panfleto.

    El problema de una burocracia no es si hay mucha o poca (como saberlo?), sino si es eficiente o no. Si continua usted leyendo el libro de Speer hallara abundantes parrafos en los que se queja del desorden (si, desorden en una organizacion alemana) que reinaba en toda la administracion, debido a que el peculiar estilo bohemio de Hitler, que raramente tomaba una decision y fomentaba la asuncion de responsabilidades al libre albedrio de los subordinados, fue bajando por toda la escala burocratica, convirtiendo la administracion publica del pais en algo caotico.
    He trabajado en empresas multinacionales y tambien en organismos publicos. Puedo garantizarle que no he encontrado mas burocracia en los segundos que en los primeros, y tampoco puedo decir que la privada fuera siempre mas eficaz ni mas honrada. Sencillamente una entidad grande, ya sea publica o privada, necesita y genera burocracia. Mucha, poca? Eso ya es otra cuestion.

  • 4. kasulibes  |  Marzo 24th, 2007 at 10:10 pm

    Cuenta usted su experiencia en centros públicos y privados, y me parece muy interesante, así como lo que comenta sobre los capítulos posteriores de las memorias.

    Me llamó la atención leer a Speer criticando el exceso de burocracia del régimen nazi, y entonces, interesadamente, puse el texto en el blog. Que los nazis y los comunistas han sido gobiernos intervencionistas hasta la saciedad con aparatos estatales descomunales es cierto; pero, ojo, lo de que burócrata es sinónimo de nazi es en exclusiva insinuación suya, no mía.

  • 5. Antonio  |  Marzo 24th, 2007 at 11:53 pm

    Una anécdota ilustrativa.

    Recomiendo estas lecturas acerca de lo que Günter Reimann llamó la ‘economía vampírica’ del III Reich:

    National Socialism by Ralph R. Reiland:
    http://www.mises.org/story/47

    The Vampire Economy: Italy, Germany, and the US by Jeffrey Herbener:
    http://www.mises.org/story/1935

    Saludos.

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