Efemérides españolas: TARIFA, 1812
Enero 4th, 2008 07:10am In memoriam
Tal día como hoy, del año 1812, las exiguas* fuerzas militares que guarnecían la ciudad de Tarifa, sitiada desde el mes anterior por los invasores de España, rechazaron valerosamente el ataque de varias compañías de granaderos franceses que intentaban forzar la entrada en la ciudad, contraatacando los nuestros con tal vigor que el campo de batalla quedó cubierto de bajas enemigas. Al día siguiente, desmoralizadas y faltas de recursos, las tropas al mando del General Leval abandonaban el sitio y emprendían la retirada. Había sido aquel uno más de tantos episodios heroicos como se sucedieron durante la guerra de independencia española.
Estancado desde hacía meses frente a las murallas de Cádiz, el Mariscal Jean de Dieu Soult, Comandante General del Ejército del Sur, organizó una compleja operación militar destinada a fortalecer la presencia francesa en los principales puntos de la provincia, confiado en obtener así mayor efectividad en su propósito de conquistar la capital andaluza. El General Jean François Leval recibió la orden de dirigirse a Tarifa y tomar la plaza. Para este propósito, los 12000 hombres de su división fueron reforzados con un potente tren de artillería al mando del Duque de Belluno. Rodeada por la muralla que hiciera famosa la gesta de don Alonso Pérez de Guzmán cinco siglos antes, Tarifa no era más que una humilde aldea de pescadores a la que los avatares de la guerra y su vital importancia estratégica habían transformado en posesión codiciada por ambos contendientes. Su guarnición se limitaba a poco más de 2000 hombres con el apoyo de 6 vetustas piezas de artillería. Al frente de estas fuerzas se encontraba el General don Francisco de Copons y Navia, quién había visto suspendido su nombramiento como Capitán General de La Habana a resultas del avance de las columnas francesas. Nacido en Málaga el año 1764, el General Copons tenía una de las Hojas de Servicio más brillantes de todo el ejército nacional. Destacado en numerosos hechos de armas y herido varias veces en sus enfrentamientos con los enemigos de España, Copons había ido escalando grados en el escalafón militar hasta vestir a los 45 años los entorchados de Mariscal de Campo. Eran tales su lealtad, disciplina y convicciones patrióticas que al hacerse cargo de la defensa aconsejó a los habitantes de la ciudad que marchasen a las poblaciones limítrofes pues estaba dispuesto a dejar solo cadáveres y ruinas si era derrotado y, para demostrarlo, ordenó a sus hombres construir trincheras y parapetos intramuros* decidido a vender caras sus vidas caso que los soldados de Leval lograsen superar la muralla. Tras las primeras jornadas de asedio, caracterizadas por un terrible bombardeo que llegó a abrir en uno de los paños de la fortificación una brecha de varios metros en cuya defensa quedó patente la obstinación de los españoles en no ceder ni un solo palmo de terreno a sus asaltantes, el inicio del año 1812 vino acompañado por fuertes lluvias que anegaron las trincheras, convirtiendo el campo de batalla en un tremendo barrizal donde la infantería francesa, imposibilitada de moverse con rapidez, nada pudo hacer frente a la osadía, entrega y valor que demostraban los sitiados. Con sus recursos prácticamente agotados, faltos de munición y con las líneas de abastecimiento cortadas, el General Leval ordenó cesar el asedio y levantar el campo, encontrándose los españoles libres de sus enemigos la mañana del 5 de enero. Con más de 500 bajas, enormes pérdidas de material de guerra y pertrechos y la mayoría de sus hombres enfermos y cubiertos de harapos, Leval tuvo que hacer frente en su retirada a varios ataques de los hombres del General Copons quienes, en audaces golpes de mano, aún pudieron capturar cientos de prisioneros. La denodada defensa de la ciudad, el valor sin límites demostrado por los españoles frente a un enemigo muy superior en número y armamento y, sobre todo, la absoluta confianza de aquellos soldados en su General, consiguieron que lo que hubiera significado un logro crucial para los intereses de Napoleón se transformara en la victoria que habría de potenciar definitivamente la posición española en la zona sur de la península.
Exiguo: Insuficiente, escaso. Intramuros: Dentro de una ciudad, villa o lugar. (R.A.E.)
Imagen: Puerto de Tarifa. Al fondo, su castillo.
Etiquetas: Efemérides.
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1 commentario ¡Escribe el tuyo!
1. D. Blas de Lezo | Enero 4th, 2008 at 7:44 am
Estimado amigo:
Que bonita efemérides, lo triste es lo poco conocidas que son estos episodios de nuestra Historia.
Cada uno saca sus enseñanzas de estos hechos. Para mí lo fundamental es lo importante que es un liderazgo como el que tenían esos “gigantes”. Parafraseo el Cantar del Mio Cid: Dios que buen vasallo, si tuviera buen señor
Buena forma de empezar este 2008.
Saludos cordiales.
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