En el reino de los fariseos
Septiembre 27th, 2009 12:00am Dick Turpin
España, que es un reino, aunque el hermano Evo no lo sepa o no lo quiera saber, lleno de fariseos (para los que no sepan sobre el término vean su significado en DRAE, acepción número 2). Gentes muy bien pensantes, muy políticamente correctas y muy escandalizables por casi todo… lo que incumba a “los suyos“. Porque esta gente tan recta y tan exquisita cuando algo roza a las sensibilidades afines, tienen unas enormes tragaderas cuando los aludidos son los otros. En sus cerebros la mezcla de ideología y moral lleva a una desproporción tan enfermiza como ridícula.
Por ejemplo, vociferan sobre el derecho a la intimidad y la protección de los menores ante las fotos newyorkinas del presidente y familia. ¿Qué dice la ley sobre actos oficiales -y por tanto públicos-?. En todo caso, la ley de protección al menor ha demostrado su inutilidad en asuntos mucho más graves y serios que este. Si callaron entonces callen ahora. Si hablaron -y cómo hablaron- de la boda esculiarense de Agag-Aznar, no exijan silencio ahora. Privado y público. Derecho a la intimidad. Quienes se mofaron entonces piden respeto ahora.
Si aceptaron que el presidente usase a su familia para validar su propia figura política que no se escandalicen ahora.
Si gozaron del infecto chascarrillo de Alfonso Guerra, jugando con un bulo que corría por los mentideros capitalinos en la época, bien jaleado por las demás gentes del Partido sobre Rajoy, o con tantos menosprecios a cuanta mujer alcanza cargo de responsabilidad en el PP, no salgan con sus gestos presuntuosos de defensores de homosexuales y mujeres. Si fuesen consecuentes hubieran gritado entonces.
Tampoco escuché muchas vestiduras rasgándose cuando a la pareja Aznar-Botella la vituperaron como lo hicieron un 14M en un centro de votación. Aún hubo miserables que vieron en las lagrimas ajenas una enrevesada historia de divorcio y adulterio.
Y, por supuesto, si tuvieran esas convicciones democráticas profundas de las que alardean hubieran criticado todas aquellas acciones cuasi de kale borroka que se produjeron en unas elecciones que ya se van perdiendo en la memoria. O hubieran gritado su indignación a los cuatro vientos ante el inenarrable Pacto del Tinell.
Desde el 11 de marzo se hizo una argumento de orden moral contra el PP: había mentido y eso exigía su expulsión del poder, e incluso del debate político. Sin embargo ahora nadie pasa la correspondiente factura al presidente y su gabinete económico, que negaron a sabiendas que la crisis estaba tocando a las puertas. Ganar a cualquier precio las elecciones justificaba la actuación. Ah, y no me digan que no son la misma cosa porque mentir es mentir -menos mal que el líder NUNCA miente… o casi nunca o alguna vez si es preciso o sólo por el bien de todos ¿no?-. Si antes se dijo que la mentira con intención de aguantar en el poder (¿hubo tal?) merecía un castigo electoral que alejase al partido en el gobierno de La Moncloa, se debió repetir lo mismo cuatro años después. Pero no ¿verdad?
Luego hacen gala de superioridad moral y nos perdonan la vida a los demás. Pero que se alejen de los espejos y de la honestidad intelectual, porque posiblemente no podrán soportar lo que de ellos obtengan.
Lo bueno de juzgar la política de acuerdo a valores morales que nos agradan es que permite prescindir en el análisis de factores tan engorrosos como los de eficiencia y acierto. ¡Bravo!
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Etiquetas: Cursilerías, Dick Turpin, España, Políticamente correcto, PP, PSOE.
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